Los Secretos: Una y mil veces

Disco: Una y mil veces
Autor: Los Secretos
Año: 2006
Sello: DRO

Tras más de 25 años de carrera los Secretos no fallan, cada dos años hay un nuevo disco con canciones nuevas.

Afianzados en una nueva etapa, con Álvaro Urquijo como líder y cantante del grupo, Una y mil veces es su segundo disco con temas nuevos, tras su anterior grabado en directo Con cierto sentido.

El álbum está producido por Álvaro, y tiene a Sólo para mí como primer single.

Álvaro Urquijo y su banda han grabado doce canciones que demuestran, una a una, cómo en el arte, en la música, se puede preservar y proseguir con maravillosos resultados. Fidelidad y curiosidad, a la par, sí. Fidelidad a sí mismos; a ese estilo, a ese género en sí que fundaron en lengua castellana heredado del country-rock y del rock llamado californiano de los setenta, el de The Byrds, Eagles, Steve Miller Band, Jackson Browne, Warren Zevon, Poco, Fleetwood Mac, CSNY, etc, con guiños guitarreros y rítmicos a la nueva ola de power pop de gente como Nick Lowe, Greg Kihn, Rockpile, Graham Parker y compañía; a una manera sencilla de escribir canciones de esperanza y desesperanza, de consuelo y desconsuelo, de ternura, mucha ternura, sin que parezcan cursis o afectadas. Y curiosidad por ver cómo evoluciona la cosa musical dentro y fuera de su propio estilo, como van esos mundos, los mundos de Los Secretos.

La prensa especializada en Estados Unidos nos ha propagado su entusiasmo incondicional por Teddy Thompson, un joven continuador de esta música, (de hecho hijo de Richard y Linda Thompson, que allá por los últimos sesenta y primeros setenta electrificaron el folk anglosajón en empatía con el mismísimo Bob Dylan). El nuevo artista aplica curiosamente en muchas fases de su segundo disco, Separate Ways, teclados aéreos, agudos, órganos, arpegios guitarreros propios de Los Secretos en este Una y mil veces. Y no es que unos y otros se conozcan y menos que hayan hecho espionaje artístico recíproco. Simplemente las ideas y los sentimientos que demandan los nuevos días de este siglo están ahí, en el aire o, si se prefiere, en el inconsciente colectivo. Muchos que alabarán a Thompson los próximos años. no repararán en los hallazgos instrumentales y vocales, en los arreglos, en la sinceridad de este discazo de Los Secretos. A saber.

Álvaro Urquijo ha sabido repartir juego con generosidad y sentido de banda. En los primeros tiempos, cualquier seguidor de Los Secretos, como de otras formaciones históricas, podía errar a la hora de adivinar qué canción era de Enrique y cuál de Álvaro o cuáles de ambos. Como nos sucedía con Lennon y McCartney o Don Henley y Glenn Frey. Los dos hermanos Urquijos se definieron más con el tiempo y su canciones se distinguieron con mayor claridad. Ambas escuelas pueden advertirse en sus respectivos discos en solitario. Y ambas escuelas perviven en este nuevo álbum, porque Jesús Redondo, el último compañero y discípulo de Enrique, de horas y horas juntos para sacar y resolver canciones, y también el bajista del grupo, Juanjo Ramos, han aportado temas alucinantes, emocionantes... Háblame, Un poco de mi voz, Nos quisimos sin querer, Nos vemos en abril... temas cien por cien secretos con la colaboración igualmente continuadora de la banda del mismísimo José María Granados.

De modo que si, a esta vena creativa, heredera de Enrique y a la vez marcada por las personalidades dispares de Jesús y Juanjo, añadimos la notable progresión y madurez del mismo Álvaro tanto a la hora de componer, Sólo para mí, No está todo mal, Llegó la soledad, Escondido, Nada para ti.... como de cantar y tocar sus guitarras infinitas más esa pieza instrumental Tan fácil, de Ramón Arroyo que entronca con una buena costumbre de los mejores Secretos... más el temazo Danielle, compuesto por Txetxo Bengoetxea y Paco Bastante. Y además, la canción que titula la obra en cuestión, Una y mil veces, que es una estrecha compenetración de Álvaro y Jesús, una gozada de aire soul con unas guitarras deliciosas que evoca clásicos como I Can't Tell You Why de Eagles.

¡Ah! Y otra, la definitiva: nunca Los Secretos han sonado tan bien.

Tracklist:

01. Nada para tí
02. Nos vemos en abril
03. No está todo mal
04. Llegó la soledad
05. Sólo para mí
06. Nos quisimos sin querer
07. Escondido
08. Un poco de mi voz
09. Háblame
10. Danielle
11. Una y mil veces
12. Tan fácil (instrumental)

Por Santiago Alcanda.

Santiago & Luís Auserón: Las Malas Lenguas

Disco: Las Malas Lenguas
Autor: Santiago & Luís Auserón
Sello: DRO-Atlantic
Año: 2006

He de confesar que pocas cosas han despertado del letargo del escepticismo a mi melómana curiosidad como este disco, ¡¡¡ un disco de versiones ¡!!, que tengo entre mis manos desde prácticamente su gestación y que ha ido en aumento a medida que se han ido desvelando los pormenores de su contenido, ya esbozado en la gira del año pasado.

Seguramente resultaría prolijo transmitir esa sensación si no fuera por la pública devoción que uno siente por la metafísica, tan contradictoriamente tangible e inteligente, que la mente de Santiago Auserón suele procrear, el síndrome, convertido en decepción, que supuso no poder disfrutar de la citada gira, y por la concordancia en el gusto (sería vanidoso decir buen gusto) al elegir semejante pléyade de clásicos del soul, el blues y el rock and roll tocados por la varita de la genialidad y tan alejados del concepto generacional y musical que compartimos en los 80.

Obviaré los avatares de mi impaciencia por conseguir la obra y evitar que me la cuenten completa, soy consciente de mi vulnerabilidad ante las influencias externas y prefiero dejarme guiar por mi instinto, pero, no obstante, desde hace ya un tiempo mis oídos han ido calentando motores con "Las malas lenguas", que da título al disco y ha sido elegido como primer single y que no es sino una sensacional recreación del "I heard it through the grapevine" del inigualable Marvin Gaye, a la que la voz de Santiago le otorga rango de elegancia mientras que Luis nos evoca con el sonido de su bajo los tiempos de "El canto del gallo" o "37 grados". No es mal comienzo en cualquier caso, ideal para ir superando de manera progresiva el prejuicio de la comparación.

No menos sugerente es el segundo corte, nada más y nada menos que el "Set me free" de los Kinks, que a pesar de gozar de personalidad propia como "Suéltame", mantiene la cadencia (... para enredarme/en laberintos otra vez/yo no necesito a nadie/que me apaño solo muy bien ...) y el glamour con los que el genio de Ray Davies la dotó en el mítico single hace 30 años.

Si no fuera porque ambas conservan el inconfundible sello de calidad de sus autores, "Balada de un tipo flaco" ("Ballad of a thin man", Bob Dylan) y el "Hotel del dolor" ("Heartbreak Hotel", Elvis Presley arreglado por John Cale), resultan tan creíbles que bien podrían tener cabida en cualquier disco de Juan Perro, de hecho la revisión de la letra y el peculiar deambular del ritmo recuerdan algunos pasajes de "Cantares de vela" sin ir más lejos, sin que por ello pierdan ni su vigencia ni su excepcionalidad. A estas alturas de audición, a pesar de la reiteración en mi referencia, los "impuros" recuerdos del pasado son historia, he conseguido abstraerme de la identidad de esos tipos que salen indemnes del atrevimiento.

Es quizá, en los temas de rock and roll puro y duro, donde el disco alcanza su mayor cenit, lo cual no deja de sorprender, más que nada por el antagonismo latente entre aquel y el pop que nos vendieron. No siempre estoy de acuerdo con el tópico de que la música habla un lenguaje único y universal, pero el conocimiento de la materia que demuestran los Auserón, apoyados por las excelentes guitarras de Diego García ¿?, hace que empiece a tener dudas razonables y es que los temas elegidos no son de despreciar: "You never can tell" ("¿Quién lo iba a suponer") y "Summertime blues" ("Tristeza de verano") de los maestros Chuck Berry y Eddie Cochran respectivamente, ahí es nada. Sigue la sesión sin tener que lamentar ningún tipo de destrozo.

No podía faltar el blues en esta amalgama de estilos, magníficamente representado por "I put a spell on you" ("Por un hechizo" del histriónico Screamin´ Jay Hawkins), no es descabellado decir que estamos ante una de las mejores versiones que se han hecho (con permiso de la de los Creedence, por supuesto) y la siempre estremecedora "Love in vain" ("Amor en vano") de uno de los padres del género el mítico Robert Johnson, que preserva intacto, de su versión original, el desgarro que provocan las despedidas en una estación de tren y, además, despeja definitivamente mis dudas acerca del citado lenguaje único, es lo que tienen las buenas canciones.

Hay espacio, igualmente, para mover de manera compulsa el cuerpo a ritmo de soul con el par de piezas incluídas, a saber, el "Hard to handle" ("Duro de pelar") de Otis Redding con unos arreglos que emanan espontaneidad y frescura por los cuatro costados y "Papa´s got a brnad new bag" ("Papá se ha puesto a bailar"), del mejor James Brown que bien podrían alegrarnos alguna velada el próximo verano, lo cual visto lo visto, va a ser pedir demasiado.

No son nuevos los Troggs ni en la cabeza ni en el repertorio de los Auserón, queda para la posteridad el impacto que causó en los atónitos asistentes la versión del "I can´t control myself" (por supuesto castellanizada como "No me puedo controlar" en honor a la literalidad y a Los Salvajes) que hicieron en la Fiesta del Diario Pop del 89 acompañando a El Último de la Fila y debidamente puesta a buen recaudo por la grabadora de algún avispado ... aquí le toca el turno al celebérrimo "Wild thing" ("Me pones loco"), uno de los mayores hits de aquellos, un dechado de sencillez que lo dice todo y que la banda maneja a su antojo para alcanzar otro de los puntos álgidos del álbum. Espléndida.

Para cerrar, nada mejor que un guiño a la Velvet Underground con "Ya es domingo" ("Sunday Morning") o de cómo plasmar la visión alucinógena dominguera de los señores Lou Reed y John Cale con aires de chanson ... sin duda la más libre recreación de todo el disco.

Se quedan en el tintero, entre otras, "Soul love" de Bowie, "Street figthin man" de los Stones, el "Heart of gold" de Neil Young o "By this river" de Brian Eno que, por una u otra causa han sido grabadas pero desechadas, duro varapalo para mi ínclita curiosidad y, a la vez, clara incitación a reincidir en lo que tan buen sabor de boca me ha dejado.

Una vez reseñado de manera subjetiva el contenido y dejando al margen la debilidad descrita en la cabecera, cuesta encontrar un epílogo a un disco atípico como éste, la pureza ética aconseja no computar los discos de versiones (adaptaciones, dicen en la caja boba), en los debes de los artistas, pero, como contrapartida, no sería justo ni coherente no resaltar la impecable facturación (y producción) del mismo, la naturalidad con la que Santiago y Luis asumen el riesgo en un campo minado de malas lenguas que recurrirán a la falta de originalidad, la plena forma, no solo sónica, que parecen atravesar y, por supuesto, la valentía de mostrar a profanos y no profanos y sin ningún tipo de rubor un muestrario de perlas como este, con su inconfundible toque personal de artistas pop y a la vez respetando las reglas esenciales con las que fueron escritos los temas en lengua ajena, lo cual no hace sino corroborar una dificultad que resuelven, a mi juicio, con notable alto.

Cuento, por propia experiencia inicial, con que inevitablemente surgirán las comparaciones, pero, aún a expensas de esto, no me parece aventurado augurar que se le concederá el respeto que merece, si es que procede denominarlo así, la idea con el que fue concebido, algo único, independiente y, probablemente, irrepetible, lo malo es que eso no siempre es sinónimo de éxito, la línea que separa los préstamos de la cleptomanía es demasiado fina y ésta, no está todavía muy bien vista en esto de la música.

Tracklist:

01. Las malas lenguas
02. Suéltame
03. Duro de pelar
04. Balada de un tipo flaco
05. Quién lo iba a suponer
06. Hotel del dolor
07. Amor en vano
08. Papá se ha puesto a bailar
09. Tristeza de verano
10. Por un hechizo
11. Me pones loco
12. Ya es domingo

Por Aurelio Sánchez.

Christina Rosenvinge: Continental 62

Disco: Continental 62
Autor: Christina Rosenvinge
Sello: Søster Records/Dro Atlantic
Año: 2006

Al margen de una sabia explotación de su imagen, quizá la gran virtud de Christina Ronsenvinge resida en la habilidad para agarrarse, en forma de estilo, a cualquier clavo musical y hacerlo razonablemente bien aunque tal derroche de eclecticismo y diversidad le hayan supuesto que se ponga en entredicho su credibilidad en más de una ocasión . ha sido moderna, teenager, rockera, lady soul , ha degustado el éxito y la indiferencia, la crítica y la loa, pero nunca se le podrá negar el mérito de estar permanentemente en boca de público y medios, incluso en proyectos fallidos como Magia Blanca o cuando cantó en Eurovisión con el bueno de Alex, es lo que tienen las personalidades poliédricas.

De un tiempo a esta parte, una vez superada su etapa eléctrica en solitario y cuando los designios de la madurez han impuesto su férrea dictadura endureciendo su sempiterna sonrisa, Christina se ha dejado seducir por el riesgo en tres discos tan difíciles como poco comerciales que rompen con todo lo anterior bajo la indudable influencia de la independencia neoyorquina gracias a la convivencia artística en la ciudad de los rascacielos con Lee Renaldo y Steve Shelley de los míticos Sonic Youth. Entre todos, supongo que incluído su marido, el escritor y cineasta Ray Loriga, parecen haber concebido una etapa sin el más mínimo indicio de preocupación por las ventas o por las exigencias de las discográficas, lo que redunda claramente en un producto, cuando menos digno e inteligente, y en una evolución artística más que notable que todavía no ha alcanzado su máximo cenit. Lógicamente, dicha evolución puede gustar o no, pero no sería justo no valorarla incluso por encima del resultado final.

Este "Continental 62", nombre de un vuelo, da la impresión que sin retorno, Nueva York-Madrid de esta compañía, cierra la trilogía iniciada allá por el año 2.000 con el sorprendente "Frozen pool" y continuada, por obra y gracia de la exquisitez y el buen gusto del legendario Borja Casani para su colección de disco-libros de El Europeo, por "Foreign land". A la primera escucha, el disco resulta tremendamente pesimista y sombrío, seguramente la producción de Suso Sáiz, maestro de maestros en el arte del experimento, contribuya lo suyo, pero lo cierto es que se intuye cierto desencanto en la voz de Christina, lo que lo convierte sin duda en una de sus obras más intimistas y personales (quizá incluso por encima de aquel "Cerrado" del 97), un artefacto que raya el dramatismo sonoro en temas como "Window" y "Helicopter song", en los que música y texto dejan al descubierto una sensibilidad desconocida hasta ahora en la hispano-danesa y que constituyen, junto a la excelente "White hole" y el single "A lier to love" el armazón central y los mejores momentos del álbum. Como novedad, tres temas en castellano, la iracunda "Toc-toc", "Teclas negras" y, en especial, "¿Quién te querrá?", en la que vuelve el toque depresivo y la insinuación de que Françoise Hardy no lo hubiera hecho mejor.

Narradas así las cosas, es probable que al avispado lector no le quede despejada la duda de si estamos o no ante un buen disco, de hecho, esa es, en parte, la intención del que suscribe, de otra, es la recomendación de degustarlo con paciencia y sin prejuicios, creo que no es mucho pedir si lo comparamos con la incertidumbre de saber si, una vez cerrado el ciclo, Christina Ronsenvinge será capaz de retomar su pasado, o, por el contrario, buscar nuevas rutas aéreas.

Tracklist:

01. Continental 62
02. White hole
03. Window
04. A liar to love
05. Jelly
06. Helicopter song
07. ¿Quién me querrá?
08. Tok tok
09. Teclas negras
10. Nickel song

Por Aurelio Sánchez.

Nacho Cano: Vivimos siempre juntos

Disco: Vivimos siempre juntos
Autor: Nacho Cano
Año: 2006
Sello: Emi

La colección Music View, tiene un volumen para Nacho Cano con este 'Vivimos siempre juntos'. Nacho Cano, es sin duda uno de los compositores pop más importantes de toda la historia de la música española. Nacido en 1963, a los 19 años ya era número 1 con su grupo Mecano y desde entonces no ha parado de cosechar triunfos en todo el planeta.

El CD no sólo contiene sus grandes éxitos en solitario, sino también material no disponible con anterioridad y muy buscado (la sintonía de Madrid 2012, el single de la boda real de Felipe y Leticia).

El DVD recoge sus clips y gran cantidad de material en directo (conciertos de los años 1995 y 1997) e inéditos.

Tracklist:

01. Vivimos siempre juntos
02. El patio
03. El amargo del pomelo
04. El piano, el violín y la guitarra
05. Sube sube
06. Esta división
07. La batalla (piano)
08. La batalla (orquesta)
09. La primera canción
10. La montaña
11. Relato de un secuestro
12. El profesor de danza
13. El país de los cementos
14. El arte de volar
15. El sonido del amor
16. El presente junto a tí
17. Himno a Madrid 2012
18. Música para una boda

DVD
01. El patio
02. El profesor de danza
03. El waltz de los locos
04. Vivimos siempre juntos
05. Sube sube
06. El amargo del pomelo
07. Intro '95 (concierto '95)
08. El profesor de danza (versión) (concierto '95)
09. El waltz de los locos (concierto '95)
10. El dolor del agua (concierto '95)
11. El profesor de danza (concierto '95)
12. Un mundo separado por el mismo Dios (concierto '95)
13. La batalla (concierto '95)
14. El patio (concierto '95)
15. Despedida (Hare Krishna) (concierto '95)
16. Intro '97 (concierto '97)
17. El profesor de danza (concierto '97)
18. El patio (concierto '97)
19. La fuente del amor (concierto '97)
20. El lado femenino (concierto '97)
21. La trampa del corazón (concierto '97)
22. La suerte que viene y va (concierto '97)
23. Vivimos siempre juntos (concierto '97)
24. Medley Mecano (concierto '97)
25. Despedida (Vivimos siempre juntos) (concierto '97)

[Fuente: lahiguera.net]